02 de junio de 2026

«Las alianzas no son un elemento accesorio, sino un pilar fundamental, sobre todo en un contexto que exige innovar y afrontar retos cada vez más complejos»

Jordi Pietx (consultor independiente en innovación socioambiental en red)

La Plataforma de Custodia del Territorio, dentro del proyecto LIFE CUSTODIA, ha planteado una Estrategia entre 2023 y 2027 para el fomento de la custodia del territorio en España definida mediante un proceso participativo. Hablamos con Jordi Pietx, consultor independiente en innovación socioambiental en red. Así, destaca la importancia de las alianzas y las redes, como la nueva plataforma virtual de encuentro “La Plaza de la Custodia”, y de las metodologías innovadoras en la custodia del territorio para hacer frente a los retos cada vez más complejos.

La Estrategia de la Plataforma de Custodia del Territorio es una hoja de ruta elaborada a partir de un proceso participativo. ¿Cómo podemos calibrar en toda su amplitud su relevancia para el movimiento de custodia?

Uno de los elementos más destacables de esta estrategia es, sin duda, el proceso participativo que permitió su elaboración en 2022. A ello se suma una consulta experta especialmente relevante, realizada tanto a través de grupos focales a nivel nacional, con la participación de distintos colectivos, como mediante contactos estratégicos internacionales, que quedan reflejados en un mapa incluido en la propia estrategia.

Además, no solo impulsa la custodia del territorio, sino que principalmente busca propiciar un avance significativo, un cambio verdaderamente transformador en el papel que la custodia puede desempeñar en la conservación y restauración de la naturaleza.

La estrategia se articula en torno a siete objetivos, todos ellos relevantes, aunque destacaría tres. En primer lugar, la innovación: para avanzar y generar cambios reales es imprescindible innovar y para ello la estrategia tiene varias líneas planteadas. En segundo lugar, las alianzas y el intercambio internacional, especialmente en un contexto global marcado por grandes retos para la biodiversidad, pero también por un diálogo cada vez más fluido a través de redes y plataformas internacionales. Existen países con experiencias muy valiosas de las que es fundamental aprender y con las que conviene conectar.

Por último, destacaría la evaluación y la medición del impacto. La estrategia incorpora un objetivo específico orientado a valorar los resultados que se van alcanzando, algo clave para entender la relevancia real de las acciones emprendidas y su aportación efectiva a la conservación de la naturaleza.

¿Por qué es importante impulsar alianzas para el movimiento de custodia del territorio?

Lo explicaría primero a través de un ejemplo. En la estrategia se recoge una cita de Candice Stevens, jurista sudafricana y directora de la Coalición para la Financiación Sostenible de la Naturaleza en Sudáfrica, quien fue una de las principales impulsoras de los incentivos fiscales para la custodia del territorio en ese país.

Ella subraya el valor de la acción colectiva y del capital social como factores clave para explicar los avances logrados en Sudáfrica en este ámbito. Este ejemplo ilustra claramente que las alianzas no son un elemento accesorio, sino un pilar fundamental, sobre todo en un contexto que exige innovar y afrontar retos cada vez más complejos.

¿Cómo ha evolucionado la generación de alianzas dentro del ámbito de la custodia del territorio?

Cuando la custodia del territorio empezó a desarrollarse en Cataluña y en el conjunto del Estado, a principios de los años 2000, lo hizo inspirándose en experiencias internacionales. Países como Estados Unidos, Canadá, la red latinoamericana de conservación privada, o países de Europa Central, como la República Checa, ya habían desarrollado redes de custodia basadas en el trabajo colaborativo y en alianzas entre actores diversos.

En España, la Xarxa de Custòdia del Territori de Cataluña fue el punto de arranque, seguida posteriormente por la creación de redes en distintas comunidades autónomas, hoy en día quizás, más agrupadas bajo la figura del Foro de Redes y Entidades de Custodia del Territorio. En algunas partes de España sería bueno que las redes también pudieran volver a la capacidad que tuvieron en el pasado, pero el movimiento sigue con ese formato en red.

Una reflexión que hago aquí es sobre la cifra de las 268 entidades que recoge actualmente el último inventario de la Plataforma de Custodia del Territorio. Esta cifra ¿es un número demasiado grande?, ¿podría el movimiento ganar impacto mediante fórmulas de agrupación que permitieran escalar las iniciativas, en hectáreas, especies y hábitats, manteniendo al mismo tiempo la autonomía local?

Es importante que la escala de las iniciativas pueda aumentar. Creo que es una reflexión necesaria para pensar cómo mejorar el colectivo de custodia del territorio en España y aumentar su capacidad de impacto real.

¿Qué factores son clave para impulsar la generación de alianzas en las iniciativas de custodia?

El primer factor es la convicción. Es fundamental que las organizaciones y actores implicados crean en el valor de las alianzas y en la fuerza de la colaboración, y que desarrollen estas relaciones de manera transversal.

Desde mi punto de vista, las alianzas deben apoyarse siempre en tres patas: el ámbito público, el social y el privado. Las alianzas público-social-privadas son, sin duda, el camino a seguir. Las entidades y redes de custodia deben promoverlas, pero también es importante implicar a otros actores clave.

La propia estrategia amplía esta mirada hacia distintas áreas de la administración pública, no solo el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o la Fundación Biodiversidad, sino también administraciones autonómicas y locales, y plantea la necesidad de tejer alianzas a diferentes niveles territoriales.

En concreto, ¿por qué es importante para el movimiento de custodia del territorio generar alianzas con el sector privado?

Las políticas europeas recientes ofrecen ejemplos muy claros de la creciente demanda de implicación del sector privado en la conservación de la naturaleza. La aprobación del Reglamento de Restauración de la Naturaleza o la hoja de ruta de la Comisión Europea hacia los créditos de naturaleza son dos muestras evidentes de esta tendencia, en coherencia con la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030.

Estos marcos normativos insisten en la necesidad de una participación mucho más transversal del sector privado, tanto empresarial como financiero e incluso individual, para que se reconozca la naturaleza como un capital natural imprescindible para la actividad económica y para la viabilidad de nuestras sociedades. La Estrategia de la Plataforma de la Custodia del Territorio recoge estos elementos y los incorpora como aspectos clave a desarrollar.

La estrategia contempla la creación de un espacio de participación y encuentro. ¿Cómo valoras la nueva herramienta online “La Plaza de la Custodia”?

He tenido ocasión de conocer “La Plaza de la Custodia del Territorio” y me parece un paso adelante muy interesante. Además, guarda paralelismos con experiencias internacionales como la Alianza de Cuidado de la Tierra en Australia, que cuenta con una plataforma similar con distintos canales de participación.

“La Plaza” puede entenderse como una evolución natural de la antigua lista de custodia, creada prácticamente al inicio de la Plataforma hace casi 20 años, que fue un espacio muy intenso de diálogo e intercambio técnico. Y mi impresión es que actualmente hay cierta distancia entre esas entidades más avanzadas e innovadoras, que trabajan a escalas mayores e incluso internacionales, y las entidades más de base, que están dando sus primeros pasos. Creo que “La Plaza” puede desempeñar un papel clave para volver a tejer el colectivo, para reflexionar sobre cuestiones como la dimensión óptima del número de entidades del movimiento de custodia en España y para generar un debate de mayor calidad y que implique tanto a las entidades más avanzadas como a las entidades de base.

También puede ser un espacio idóneo para realizar una evaluación participativa de la Estrategia y explorar cómo diferentes actores pueden sumarse a su desarrollo y contribuir al logro de sus objetivos, que son significativos y complejos de conseguir.

¿Cómo valoras el proyecto LIFE Custodia como herramienta de implementación de la Estrategia?

Participé en su momento en el proceso de elaboración de la propuesta del proyecto LIFE Custodia, lo que me permitió conocerlo en profundidad desde sus inicios. Aunque no he estado implicado activamente en su ejecución, sí lo he seguido con interés.

Destacaría, sin duda, la generosidad de la Fundación Biodiversidad al liderar este proyecto, poniendo recursos al servicio del colectivo de custodia y de su consolidación como herramienta clave de conservación. Seguro que se van a conseguir resultados significativos, pero al mismo tiempo, también es importante no perder de vista que la Plataforma y su estrategia tienen un horizonte a largo plazo, con objetivos que se proyectan hacia 2030 y más allá.

Entre las líneas de trabajo del proyecto señalaría la innovación, por ejemplo, los llamados “faros de innovación”, que son muy prometedores, y hay que estar atentos a que las propuestas que generen sean replicables y escalables. También destacaría las acciones de capacitación del colectivo a todos los niveles, tanto de las entidades más consolidadas como de las de base, y el registro de acuerdos de custodia.

Y finalmente, creo que el proyecto LIFE Custodia en sí mismo constituye un ejemplo muy interesante de conexión entre lo que fue en su día la preparación de la estrategia a largo plazo para la Plataforma y un proyecto concreto que le da aplicación e impulso. Creo que es una experiencia que merece ser analizada y replicada en futuros procesos, tanto dentro de la custodia del territorio como en otros ámbitos de la conservación de la naturaleza y del medio ambiente.

Visita aquí el vídeo de la entrevista:

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